Autoridad y poder, una fórmula

Esto es el inicio de un juego que se me ocurrió, es un work in progress. Me propuse armar una fórmula o un algoritmo, para luego descartarlos. Espero no sea completamente en vano y en el proceso me ayude a crear algunas hipótesis. Usaré como base los dos polos que Briole propone: Argumentación y Persuasión por un lado, y fuerza y violencia en el otro1.

Voy a empezar definiendo las variables: Para Violencia y Fuerza voy a usar los ejecutores de Zeus del mito de Prometeo: Bía y Kratos. Kratos es el dios de la fuerza y el dominio, Bía es la violencia física y no habla nunca, no queda claro si es muda o solamente silenciosa. Son los ejecutores, los que hacen el trabajo sucio, como atrapar en las cadenas de Hefesto a Prometeo. En el otro polo: Peitho, personificación griega de la persuasión, la seducción y la elocuencia, del séquito de Afrodita; y por último la argumentación, con el saber y la justificación de su lado. A este último no me decidí por ninguna figura mitológica, aunque podría haber sido Hermes o Atenea, pero no me convenció ninguno.

Tomando los mitos de Freud en Totem y tabú2, el padre de la Horda representaría el poder de Zeus, con Bía y Kratos a su lado. Al ser asesinado, se construye un pacto simbólico para regular la paz entre los hermanos. La autoridad basada en el consenso, la persuasión y la argumentación. En este punto podríamos nombrar los dos polos: como Poder y Autoridad.

El Poder es algo que se ejerce, que incluye la violencia y una estructura de dos lugares asimétricos: el padre gozador y los súbditos. La Autoridad está basada en el consenso, es un pacto simbólico en el que media la palabra y hace semblante para taponar el riesgo de la violencia y la destrucción; también tiene dos lugares asimétricos: los que asignan y creen y el que porta la autoridad con sus emblemas e insignias, representante y representados.

Vamos a relación de la fórmula. Puedo tomar prestado a Miquel Bassols3 la afirmación de que es de proporcionalidad inversa. Es decir P= k/A, donde P es poder (Kratos + Bia) y A es Autoridad (Persuasión + Argumentación) y k sería la constante social. Así sus consecuencias serían: mientras más autoridad, menos poder es necesario ejercer y mientras el poder es ejercido con más violencia, menos autoridad representa. Esto parece confirmarse con Lacan en su frase: “la impotencia para sostener auténticamente una praxis se rebaja […] al ejercicio de un poder“. Esta primera conclusión del algoritmo puede corroborarse al ver que cuando, la violencia se vuelve demasiado grotesca, queda desautorizada por sí misma, generando más impotencia y humillación en el violento y rebeldía en el otro. Establecería un límite en el que si, P tiende al infinito, A nunca podría llegar a 0, sin encontrarse con la Impotencia. En el otro lado también hay un límite, donde si A tiende al infinito se encuentra el ideal utópico del pacto de hermanos, lo que sabemos que es imposible ya que siempre queda un resto de goce inasimilable, un Real sin ley, un malestar que retorna.

Esto ya nos permite sacar algunas conclusiones:

  • No hay autoridad sin ejercicio de algún tipo de poder.
  • Siempre existe un resto violento en todo orden social, lo que podríamos asociar con el malestar de la cultura.
  • Tampoco puede haber ejercicio de un poder sin autoridad, es decir, la horda no es sostenible.

Volviendo a la cita de Lacan, ¿qué sería sostener auténticamente una praxis? ¿Cómo podríamos definir autenticidad? ¿Eso requiere una autoridad auténtica? ¿Un poder autorizado? Dejo las preguntas en suspenso.

Una variable que puedo agregar a esta fórmula es la escala Transparencia y Opacidad. Entendidos como propiedades de la palabra de generar un vacío donde un sujeto puede surgir, moverse y encontrar algún espacio para recibir su propio mensaje invertido.

Opacidad, u oscuridad, permite ese velo que el observador sólo puede suponer. Habilita la formulación del enigma que se llena con las coordenadas fantasmáticas propias. La respuesta oracular sería un tipo opaco u oscuro.

Al otro extremo de esta variable está la transparencia, una exigencia de la época iluminista, el positivismo. La esperanza de encontrar la verdad absoluta de la naturaleza a través de la explicación racional y la justificación. Esto tiene sus consecuencias, que intentaré articular en un rato.

Hasta ahora tenemos la relación inversa de Poder y Autoridad, con sus límites, y la variable Transparencia y Oscuridad como un contínuo. Sin complejizar más, me permito jugar y hacer algunas hipótesis con este algoritmo. Posiblemente excedan en mucho lo que pueda plantear en este texto e invito a que si quieren, jueguen conmigo. Desde el último Lacan, entiendo que el Hablanteser siempre encuentra una solución sintomática que anuda de alguna manera, aunque esta no sea la más conveniente o estable. Intentaré hipotetizar algunas de las soluciones actuales y hacer generalizaciones tentativas:

Una de ellas podría ser que la tecnociencia capitalista se embandera en los elementos de la autoridad, ocultando (negando) su propio ejercicio de poder en nombre de la libertad y los derechos del individuo. En esta línea, hay dos soluciones que interactúan: La ciencia y la técnica.

En el lado de la ciencia, la argumentación establece un saber siempre en duda, buscando la justificación en cada detalle y intentando esquivar el inevitable encuentro con la insoportable revelación de que hay Otro barrado y que no hay Otro del Otro. La ciencia demanda transparencia, una transparencia que aplana todo lo que toca como un Midas que transforma todo en duda. Esto dispara una metonimia eterna de teorías, haciendo difícil el punto de capitón. Es aquí donde aparece la técnica al rescate.

La técnica, como respuesta sintomática, transforma todo en números para poder operar (o operar poder) en lo real. Pero como los números se transforman en otra creencia a justificar, se produce una carrera infinita hacia la verdad absoluta. Un errar eterno, como alma en pena, en busca de una satisfacción que no llega. La maldición de los no incautos.

Esto me da para seguir dándole vueltas. Se me ocurren soluciones que solo voy a mencionar ahora: La autoridad oscura del token de las IA, la dictadura trasparente de la opinión influencer, el ideal del Rey-analista o el rey tartamudo, los pactos de comunidades virtuales o las clásicas identificaciones al lugar de poder o las propuestas de la ética de la desobediencia o la invención de una autoridad de Briole. Todas estas podrían ubicarse en este algoritmo y tal vez intentar deducir por dónde falla cada una.

Pero creo que por hoy está bien, en otra ocasión puedo seguir jugando. Espero que les parezca de algún interés mi dispositivo de juego.

  1. Briole, G. Autoridad. Texto basado en el Seminario de política lacaniana de J.-A. Miller (2017). ↩︎
  2. Freud, S. (2013). Tótem y tabú (J. L. Etcheverry, trad.). En Obras completas (Vol. 13). Amorrortu Editores (Trabajo original publicado en 1913) ↩︎
  3.  Bassols, Miquel https://www.youtube.com/watch?v=MrSZJ_psc3o  ↩︎

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